jueves, 29 de enero de 2009

De nuevo, el homo floresiensis (Notiweb)


 
El diminuto 'hobbit' de Flores no era humano

Las medidas del cráneo del Hombre de Flores indican que este pequeño homínido de apenas un metro no era un humano moderno con una enfermedad del desarrollo, sino una nueva especie, Homo floresiensis, que sufrió un proceso evolutivo típico de enanismo insular y cuyos antepasados se remontarían a tiempos anteriores al erectus, hace más de un millón y medio de años.

FUENTE | Público 29/01/2009

A esta conclusión ha llegado Karen Baab, de la Universidad de Stony Brook (EE.UU.), comparando los rasgos craneales de humanos, homínidos extintos y simios con los del LB1, el cráneo hallado en 2003 en la isla indonesia de Flores.

El descubrimiento del LB1 y de otros seis especímenes similares en la cueva de Liang Bua encendió una revolución en el campo de la paleoantropología. En 2004, el equipo australo-indonesio dirigido por Peter Brown y Michael Morwood describió en Nature que un diminuto pariente humano, conocido como el hobbit, fue contemporáneo de erectus y sapiens en Asia hasta hace al menos 18.000 años, arrebatándole al neandertal el título de último Homo que compartió el planeta con el sapiens. Aunque el consenso actual dice que el hobbit se extinguió tras una erupción volcánica hace 17.000 años, hay quien cree que se trata del Ebu Gogo al que se refieren las leyendas indonesias y que habría perdurado hasta la llegada de los navegantes portugueses en el siglo XVI.

OPINIONES ENFRENTADAS

Pero toda revolución encuentra detractores y toda gran historia posee personajes ambiguos. El antropólogo indonesio Teuku Jacob, una eminencia en su país, encabezó el frente anti-hobbit al afirmar que se trataba simplemente de un sapiens enfermo de microcefalia. Los claroscuros de Jacob incluyen el secuestro de los restos para su estudio en exclusiva y su posterior devolución con graves deterioros. Tras la muerte de Jacob en 2007, otros han tomado el testigo de su negación del Homo floresiensis.

Los nuevos datos publicados en Journal of Human Evolution por Baab y su colaborador, Kieran McNulty, confirman estudios anteriores que equiparan las medidas craneales del LB1 a las de una versión reducida de un Homo arcaico. Las asimetrías, esgrimidas por los opositores como signo de enfermedad, están, según Baab, "dentro del rango de los simios" y pueden haberse exagerado por "las condiciones de la cueva donde se conservó el cráneo". Pese a todo, Baab reconoce que sus resultados no zanjarán la polémica.

Autor:   Javier Yanes